Semana 49 · Reto 52 Semanas
En marzo de 2011 iba primero en el campeonato del mundo de trading. Con mucha ventaja. Si me hubiera quedado quieto, lo habría ganado.
No me quedé quieto. Y no fue culpa del mercado.
Ahora te cuento qué pasó. Pero primero necesito que entiendas por qué te puede pasar a ti también.
Te podría poner mil ejemplos de cómo la mentalidad nos juega malas pasadas a los humanos. En la inversión esto es 3.0.
Somos animales emocionales, y eso nos condiciona. Mete dinero en la ecuación y los nervios se pondrán a flor de piel. Por eso invertir bien en los mercados financieros es tan difícil.
Desde el sofá todos somos Warren Buffett. Con tus ahorros cayendo un 30%, la cosa cambia.
A mí me costó dinero descubrirlo. Cuando empecé a invertir, entré como elefante en cacharrería, sin método, sin control de riesgo, esclavo de mi codicia. Solo pensaba en ganar. Y no, en los mercados no tienes que estar preparado para ganar, tienes que estar preparado para tu peor día.
Como el Equipo A, tengo un plan
Hoy en día tenemos miles de impactos diarios que te asustan: guerras, inflación, deuda disparada… Siempre parece el fin del mundo, y algún día llegará, pero a mí me pillará invertido y con un método. Como el Equipo A, tengo un plan.
Es la única forma en que entiendo la inversión y la que me ha llevado a seguir vivo después de ya más de 20 años, dos burbujas, una pandemia y muchas guerras. Qué le vamos a hacer: a los humanos nos encanta matarnos los unos a los otros, somos así.
El método creo que a lo largo de este Reto ya te lo he ido dejando claro, también el control del riesgo y por supuesto la mentalidad.
Cierra la puerta y tira la llave
Una de las formas de protegernos de nosotros mismos es cerrar la puerta y tirar la llave. Y esto en inversión se consigue sistematizando y, si puedes, automatizando.
Por eso los roboadvisors no son una mala opción. Solo tienes que elegir un perfil de riesgo, automatizar una transferencia todos los meses y olvidarte.
Si tú piensas que estás preparado para invertir por tu cuenta, que eres un tipo duro con nervios de acero, ponte de benchmark la Cartera K sectorial de tu perfil de riesgo: una cartera de ETFs indexados, con reglas fijas y rebalanceo sistemático, donde nadie decide por impulso. Si consigues obtener su rentabilidad/riesgo a largo plazo, tendrás mi reconocimiento. Porque ganar más arriesgando el doble no te convierte en un genio.
Pero si no, automatiza. Créeme, en unos años me lo agradecerás.
La apisonadora de egos
A veces nos cuesta reconocer nuestras propias limitaciones. Por el Taller K han pasado ya cientos de personas, de todos los perfiles, y hay un perfil al que, por mucho taller que haga, no le irá bien nunca invirtiendo: personas emocionales con un alto concepto de sí mismas. Y esto es lo peor para invertir.
En otras facetas de la vida puede que les vaya bien, pero en inversión son prisioneras de su ego. Al mercado le da igual lo listo que seas o lo que quieras ganar. El mercado es una apisonadora de egos.
El inversor que más dinero gana es el inversor ataráxico: el inversor tranquilo, el inversor sin ego, el que sabe que no sabe, tiene un método ganador y lo ejecuta con la humildad de un monje shaolín.
¿Siente miedo cuando cae su cartera? Pues claro, no es una piedra. Pero ha organizado su inversión para que ese miedo no decida por él.
Si eres miembro de Ataraxia, ya sabes de qué te hablo. Si no, el nombre no es casualidad.
He visto tanto pistolero, he visto tanto cuñado, he visto tanto orgullo…
¿No te suena este comentario?
Mes 1: «He comprado acciones de la empresa QueBuenoSoy y llevo un dineral ganado».
Mes 2: «He vendido las acciones de QueBuenoSoy y les he sacado un 30%».
Mes 3: las acciones de QueBuenoSoy han subido un 100% desde que vendió, pero eso no te lo cuenta. Él lo sabe, porque lo sabe, pero no te lo va a decir. Tampoco te va a decir que también compró acciones de QueLecheMeVoyAPegar a 100 euros y ahora está en quiebra técnica. Esa la tiene «a largo plazo».
Es un pistolero, sin método pero con orgullo. Y con una memoria estupenda para las ganancias y bastante peor para las pérdidas.
Lo sé bien, porque yo también lo fui.
Mi peor día
Vuelvo a marzo de 2011. Participaba en The World Cup Trading Championships y, como te decía, iba primero con mucha ventaja.
Pero llegó un evento que me pilló por sorpresa: el terremoto de Japón, que iba en contra de mis posiciones. El viernes parecía una anécdota. El lunes parecía el fin del mundo. Fukushima fue una catástrofe en vidas y en radiactividad.
El mercado abrió con una fuerte pérdida para mis intereses, pero una pérdida dentro de mis límites. Me había costado rentabilidad, pero seguía siendo el primero.
Mi ego no lo supo tolerar. Quise recuperar la rentabilidad perdida saltándome mi sistema, sin método, con subjetividad, y ahí acabó el campeonato para mí. Entré en una espiral de autodestrucción que me llevó a desaparecer de los tres primeros y tuve que retirarme.
Decía Bismarck que es mejor aprender de los errores de los demás que de los propios. Sale más barato y duele menos.
En estos más de 20 años he cometido todo tipo de errores, no te voy a engañar. Pero poco a poco he ido puliendo mi mente hasta ser un inversor sistemático, con un control del riesgo exhaustivo y cada vez menos errores.
En 2020 llegó el examen. La mitad de los fondos alternativos de gestoras españolas cerró el año en pérdidas. Los fondos cuantitativos que yo gestionaba terminaron en positivo con un ratio rentabilidad/riesgo cercano a 1. ¿Magia? No. Descorrelación, control del riesgo, sistema, método, ataraxia. Y algo que en 2011 no supe hacer: no tocar nada.
En esos momentos es cuando se diferencia a los gestores de los pistoleros, no cuando el mercado sube mes tras mes, año tras año.
¿Cómo lo hago hoy? Gestiono mi propio dinero como un pequeño hedge fund: tengo mis estrategias programadas y backtesteadas, confío en ellas y las ejecuto sin dudar. Ahora mismo no conozco otro camino hacia el éxito.
Reconoce tus limitaciones. No todos podemos cantar como Michael Jackson o jugar al fútbol como Messi. Cada uno nace con una habilidad innata y puede que la tuya no sea la inversión. Pero gracias a Dios no hace falta para nada, porque, como te digo, los que más dinero ganan a largo plazo son los que conocen sus límites y automatizan para evitar que la emoción acabe con su dinero.
Sé listo, no seas orgulloso, porque el orgullo precede a la caída.
Aprende de mis errores
Aprender de los errores de los demás sale más barato. Y yo tengo un buen catálogo.
Por eso creamos el Taller K. No para decirte qué comprar mañana, sino para que dejes de necesitar que alguien te lo diga.
Lo que buscamos es que salgas sintiéndote seguro para invertir. Que sepas por qué está cada activo, qué esperar de tu cartera en un mal año y qué reglas seguir cuando llega el susto. Con esa confianza, el gurú de turno y el pronosticador del telediario dejan de dar miedo. Simplemente dejan de importar.
Eso es invertir con ataraxia.
El mercado es una apisonadora de egos. Tu método, tu escudo.
En el Taller K no te decimos qué comprar mañana: sales sabiendo por qué está cada activo en tu cartera, qué esperar de ella en un mal año y qué reglas seguir cuando llega el susto. Inscríbete en el próximo taller disponible.



