Semana 44 · Reto 52 Semanas
Como publiqué en LinkedIn, he dejado de escribir el resumen de mercados de los sábados, y hoy os cuento por qué.
Aquí va. Me di cuenta de que estaba haciendo una versión educada de lo mismo que critico. Recopilaba lo que había pasado en cinco días, le ponía contexto, le ponía ironía, y os lo servía los sábados por la mañana. Estaba bien escrito. Y era, en el fondo, una razón más para que abrierais la aplicación del broker.
Llevo tiempo dándole vueltas a una historia que lo explica mejor que cualquier argumento que yo pueda construir. Es de octubre de 1962 y no va de lo que hizo la Bolsa cuando el mundo casi se acaba. Va de cuándo se hundió de verdad.
Trece días de octubre
Primero cayó. Con titulares que hoy no recuerda nadie
El 13 de diciembre de 1961 el Dow Jones cerró en 734,91 puntos. Era su máximo histórico y el final del mercado alcista más largo hasta entonces.
Seis meses y medio después, el 26 de junio de 1962, cerró en 535,76. Un 27% menos.
Si te pregunto qué pasó en esos seis meses, no sabrías contestarme. Yo tampoco sabría, si no lo hubiera buscado. Hubo una bronca entre Kennedy y la industria del acero por una subida de precios en abril, hubo dudas sobre los beneficios empresariales y había un mercado que venía de una década larga subiendo sin descanso. La propia SEC, cuando lo investigó después, concluyó que no se podía señalar una causa única. Fue una interacción compleja de cosas. Que es la manera educada de decir que no lo sabían.
El 28 de mayo el Dow se dejó 34,95 puntos en una sola sesión, un 5,7%, y cerró en 576,93. Fue la segunda mayor caída en puntos registrada hasta ese día, solo por detrás del 28 de octubre de 1929.
Edwin Posner, que presidía la Bolsa Americana, salió a explicar que aquello no era pánico vendedor, sino un ajuste razonable después de diez años de subidas. Era pánico vendedor. Lo llamaron el Kennedy Slide.
Ni un misil. Ni un ruso. Gente vendiendo porque el de al lado vendía.
Luego casi nos matamos, y el mercado apenas se inmutó
El 14 de octubre de 1962 un avión espía U-2 sobrevoló Cuba y fotografió emplazamientos de misiles nucleares soviéticos, a 145 kilómetros de Cayo Hueso. Las imágenes llegaron a la Casa Blanca al día siguiente. El 22 de octubre Kennedy salió por televisión, después del cierre de los mercados, y anunció el bloqueo naval.
Lo que pasó a continuación en las casas americanas lo contó la historiadora Alice L. George en Awaiting Armageddon. Unos diez millones de estadounidenses se marcharon de sus casas aquella semana. Millones más vaciaron supermercados y armerías para abastecer sótanos convertidos en refugios. Gente saliendo del trabajo a media tarde a recoger a sus hijos del colegio sin tener muy claro adónde llevarlos después.
Trece días con dos hombres y un botón cada uno.
¿Y el mercado?
El 23 de octubre, la primera sesión después del discurso, el Dow cayó un 1,85%. Y ya está. Burdekin y Siklos analizaron aquellas semanas en un trabajo publicado en 2022 y encontraron que sí, que hubo una ruptura estadística ese día, pero que la caída fue menor que otras caídas diarias de ese mismo año en las que no había ninguna guerra nuclear de por medio.
El Dow cerró 1962 en 652,10 puntos, un 21,7% por encima del suelo de junio. Cerró 1963 en 762,95.
Esto es lo que me hizo dejar el post de los sábados. El desplome llegó cuando los titulares eran aburridos. La recuperación empezó cuando el fin del mundo iba en portada.
¿Qué conclusión sacas? Exacto. Cuando a ti te llega el ruido, el silencio ya ha hecho su trabajo.
La cuenta de Taleb
Esto no lo he inventado yo. Taleb lo dejó escrito en Fooled by Randomness mucho antes de que yo empezara a enseñarlo con datos en el Taller K: el que mira su cuenta del broker más a menudo va a sufrir más para conseguir exactamente el mismo resultado.
¿Absurdo? Sí. Pero a los humanos nos encanta sufrir por lo que parece.
Coge a un inversor que lo hace bien. Pongamos un 15% de rentabilidad esperada al año con un 10% de volatilidad. Si mira su cartera una vez al año, ve ganancias el 93% de las veces. Si la mira cada mes, el 67%. Cada día, el 54%. Cada minuto, el 50,17%.
Es el mismo inversor, con la misma cartera, ganando exactamente lo mismo a 31 de diciembre. Lo único que cambia es cada cuánto abre la aplicación.
Y los datos reales van en la misma dirección. Desde 1928, el S&P 500 ha cerrado en positivo el 53% de los días, según Global Financial Data. Poco más que echar una moneda al aire. A un año, el 26% de los años han sido negativos. A diez años, el 94% de los periodos han terminado en positivo, según los datos de Capital Group a cierre de 2025.
Ahora júntalo con lo que Kahneman y Tversky midieron sobre tu cabeza: perder cien euros duele algo más del doble de lo que alegra ganarlos. El número que estimaron fue 2,25.
Haz la cuenta despacio. Si miras tu cartera todos los días, casi la mitad de los días ves rojo, y cada rojo te pesa el doble que cada verde. Puedes terminar un año excelente con la sensación clara de haberlo pasado mal.
Y esa sensación es exactamente la que te hace vender en el peor momento.
No es que las noticias mientan. Es que están medidas en la unidad de tiempo equivocada. Tú inviertes a treinta años y te informan cada treinta segundos.
Qué hacer este lunes
Quita la aplicación del broker de la pantalla de inicio del móvil. No la borres, métela en una carpeta de la última página, con la linterna y la brújula que no usas nunca. Solo necesitas ponerle fricción.
Desactiva las alertas de precio. Todas. Una alerta de precio es alguien decidiendo por ti cuándo te toca sentir algo.
Abre el calendario y ponte una cita anual con tu cartera. El mismo día cada año, para mirar pesos y rebalancear si hace falta. Esa es toda la atención que necesita. Y si tu cartera pide más de una cita al año, entonces el problema no son las noticias.
Kennedy y Jrushchov estuvieron a un malentendido de acabar con todo, y el Dow se movió menos que un martes cualquiera de aquella primavera. Con eso tienes suficiente para lo que pase esta semana.
Esta semana en datos
→ Probabilidad de ver ganancias según cada cuánto miras, con un 15% esperado y un 10% de volatilidad: 93% al año, 77% al trimestre, 67% al mes, 54% al día, 50,17% al minuto. (Taleb, «Fooled by Randomness», tabla 3.1, p. 65)
→ Veinte años, 10.000 dólares aportados cada año. El inversor que acertó el mejor día de cada año obtuvo un 14,65% anual. El que acertó el peor día de cada año, un 12,64%, y terminó con 801.554 dólares sobre 200.000 aportados. Dos puntos separan al adivino del gafe. (Capital Group, datos a 31/12/2025)
PD. Si al leer lo de Taleb has pensado «yo no miro tanto», entra en el historial de accesos de tu bróker antes de seguir con el domingo.
Una cita al año con tu cartera. El resto es ruido.
En el Taller K no sales con una lista de cosas que comprar mañana: sales entendiendo por qué está cada activo en tu cartera. Que es exactamente lo que hace que un titular deje de moverte. Inscríbete en el próximo taller disponible.


