Semana 37 · Reto 52 Semanas
Cómo analizar un fondo en 5 minutos
Vale, quizás estoy exagerando. Podrás analizarlo en cinco minutos cuando hayas interiorizado lo que te voy a contar. Vamos a pasar de cero a cien.
¿Qué? ¿Por qué? ¿Cómo?
¿Qué quiero? Ganar dinero con mis ahorros de forma pasiva. ¿Por qué lo quiero? Porque si no, la inflación se lo come y a largo plazo no tendré nada. ¿Cómo lo consigo? Invirtiendo en activos escasos y eternos, bien diversificado, con bajo coste y acorde a mi perfil de riesgo.
Ya tienes claro eso. Ahora la elección de un fondo es completar un puzle. No se elige al azar porque me gusta lo que cuenta el gestor en redes, o porque ha dado un 23% anualizado en los últimos tres años, o porque mi cuñado no para de hablar de lo que gana cada año.
NO, NO, NO.
Olvídate de todo eso.
Minuto 1: qué pieza te falta
Tú tienes un perfil de riesgo, una capacidad y una tolerancia que te dan una volatilidad objetivo con la que puedes dormir tranquilo. Coge esa volatilidad y configura la cartera más adecuada para maximizarla durmiendo bien. Todo lo demás viene después.
Tienes dos activos clásicos: renta variable y renta fija. Todos los fondos que no son alternativos invierten en estos y sus variantes.
Un fondo de renta variable tiene que tener al menos un 75% de exposición a acciones. Lo dice la CNMV y no es opinable. Luego, según la política de inversión, será de Japón o de Noruega, pero será renta variable.
Los de renta fija solo invierten en deuda. Puede ser gubernamental, corporativa o basura, pero renta fija al fin y al cabo. Y quiero que te quedes con esto: si Alemania y Senegal te pagaran lo mismo por prestarles tu dinero, ¿a quién se lo prestarías?
Creo que he adivinado tu respuesta. Exacto, a Alemania. Porque ningún loco le presta a alguien que tiene muchas más probabilidades de no devolvérselo si va a ganar lo mismo. Senegal tendrá que subir su oferta para que alguien le deje su dinero.
Esa es la única frase que importa. En renta fija no hay medias tintas. Si ganas más rentabilidad es porque estás asumiendo más riesgo. PUNTO.
Los mixtos pueden ser agresivos, moderados, defensivos o flexibles. Y los flexibles son como darle a un mono una pistola cargada. Ya puedes confiar en el gestor, porque tiene libertad para liarla parda de mil maneras, y probablemente antes o después la liará. Créeme.
Si te empeñas en uno porque te gusta mucho el gestor, que sea con una parte pequeña de tu capital. Porque no le basta con acertar en lo que compra: además suelen hacer market timing, entrando y saliendo, lo cual aparte de caro suele salir muy mal. Ya sabes cómo acaba. El gestor empeñado en que esto ya no puede subir más, la bolsa quince años sin dar un respiro, y tú leyendo cartas trimestrales donde justifica lo listo que es con gráficos del pasado.
No inviertas en egos. Invierte en activos.
Mi opinión no solicitada: si quieres una cartera buena, escoge fondos de renta variable y de renta fija y haz tú la mezcla. Como la paella. De carne o de pescado. La mixta, para los madrileños.
Minuto 2: el coste, y cuál de los cinco precios te tocó
Ya sabes qué pieza necesitas. Ahora, la parte garantizada. El coste es la única rentabilidad 100% segura que vas a tener cada año, y va en negativo. Lo vimos en la semana 35.
Vamos con uno real: Santander Acciones Españolas A, FI. ISIN ES0138823036. Renta variable española, 733,7 millones de euros en el fondo entero.
Su coste corriente es del 2,27% anual. Morningstar lo compara con la media de su grupo, que está en el 1,77%, y lo clasifica por encima de la media.
Pero eso no es lo interesante. Lo interesante es que este fondo tiene cinco clases. Cinco ISIN distintos, la misma cartera dentro, precios diferentes.
La clase A, que es la que te van a ofrecer en la oficina, cuesta 2,27% y su inversión mínima es de una participación. Unos cuarenta euros. Dos clases cuestan 1,92% y piden veinte mil. Otra cuesta 1,57% y pide cien mil.
Setenta puntos básicos de diferencia entre la primera y la última. No por el fondo. Por tu saldo.
Hay una quinta clase al 0,45% y no te ilusiones, porque es una trampa. Es la clase cartera, la que meten dentro de las carteras de gestión discrecional. No es barata: es que la comisión te la cobran por otro lado, en el contrato de gestión. Si algún día ves ese 0,45% en un comparador y se te ponen los ojos como platos, recuerda que el precio de verdad está en otro papel.
Y ahora abre su DFI, que son dos folios que te tienen que entregar por ley antes de que firmes. Ahí el coste no viene escondido en porcentajes: viene en euros.
Sobre 10.000 € invertidos, 252 € el primer año y 1.050 € a los cuatro. Ponlo sobre cien mil, que es lo que mucha gente tiene metido en el fondo del banco sin haberlo mirado nunca: 2.520 € el primer año y 10.500 € a los cuatro.
Y el desglose es lo que más enseña. Un 2,27% de gestión y gastos administrativos, más un 0,245% de costes de operación por comprar y vender dentro de la cartera. Ese segundo no te lo canta nadie en la oficina.
Y el propio documento reconoce que la estrategia conlleva una alta rotación de la cartera y que eso puede incrementar los gastos. Lo escriben ellos. Total: 2,5% al año.
Comisión de éxito, cero. Comisión de entrada, cero. De salida, cero. Y no te salva ninguna, porque el saqueo está en el coste corriente, que es justo el que nadie mira.
Y todavía hay algo peor, y también es suyo. En el mismo DFI, escenario moderado, calculan que el rendimiento medio anual será del 2,64% antes de deducir los costes y del 0,12% después de deducirlos. Léelo otra vez: en su propio documento oficial, los costes se llevan el 95% de lo que esperan ganar.
Minuto 3: multiplica la volatilidad por tres
La volatilidad de este fondo a diez años es del 16,42%. Multiplícala por tres y tienes una aproximación de lo que puede pasarte en un momento de estrés: alrededor de un 49%. No es una predicción ni una equivalencia matemática. Es una regla bruta para no engañarte con el orden de magnitud del golpe.
Y aquí no hace falta imaginar nada, porque ya pasó. La mayor caída del fondo en la última década fue del 41,12%. Su categoría cayó un 36% y su índice un 34%. O sea que cayó más que ambos.
Y ojo, que ese 41% es solo lo peor de los últimos diez años. En la crisis de 2008 este fondo se dejó más de un 53%.
Fíjate en lo que acaba de pasar. La regla decía 49%, la última década se quedó en 41% y 2008 se fue a 53%. No acierta el número. Acierta el tamaño del golpe, que es justo para lo que sirve.
Pero el número que duele es el otro: tardó 41 meses en tocar fondo. De junio de 2017 a octubre de 2020, tres años y medio desde el máximo hasta el suelo. Y luego, lo que tardara en recuperar lo perdido.
¿Duermes tú con eso? Porque si la respuesta es no, da igual todo lo demás. Vas a vender en el peor momento y no vas a ver esa rentabilidad jamás.
Minuto 4: el Índice de Saqueo
Aviso: este es el único de los cinco minutos que no se lee, se calcula. Con los otros cuatro ya has descartado la mayoría de los fondos que te van a ofrecer. Este es el que uso yo cuando quiero ponerle un número al robo.
El ejemplo de Morningstar está bien, pero tiene una trampa: ese 5% se lo han inventado. Es el mismo número para todos los fondos del planeta, den lo que den y muevan lo que muevan.
Se puede hacer mejor. Y para eso uso una métrica que me monté yo (lo sé, lo sé, soy el p… amo y encima humilde), el Índice de Saqueo, que en vez de suponer el mismo rendimiento para todos parte de la volatilidad del propio fondo.
Va así. El S&P 500 tiene un ratio rentabilidad/volatilidad de aproximadamente 0,75. Me parece un buen punto de partida, y ten en cuenta que estoy siendo optimista, porque he cogido el ratio del índice que mejor lo ha hecho en los últimos cincuenta años.
Una cartera bien diversificada puede pasar de ahí. Un fondo de una sola clase de activo, difícilmente. Así que al darle ese 0,75 le estoy regalando a este fondo algo que probablemente no alcance nunca. Y aun regalándoselo, mira cómo salen los números.
Coges la volatilidad a diez años, cuanto más histórico mejor, y multiplicas. Ponle un tope del 20% anual, que no se trata de premiar a los pistoleros.
Aquí: 16,42 por 0,75 da una rentabilidad objetivo del 12,31% anual. Le restas el 2,5% de coste total y te quedan 9,81% para ti.
Divide el coste entre lo que te queda y ya tienes tu número: 0,25. Por cada euro que esperas ganar, se van 25 céntimos garantizados. Un 25%! La madre que los parió!
Un ETF del S&P 500 tiene un Índice de Saqueo de 0,006. Más de cuarenta veces menos. Una cartera indexada bien diversificada y barata como mucho se va a 0,03, ocho veces menos.
Tú mismo.
Minuto 5: el alfa, y de quién se fía
El alfa recoge todo lo anterior. Es lo que aporta el gestor por encima de su índice de referencia. Pero necesita un benchmark fiable, porque si no, no te va a contar la verdad. Por eso es más seguro medirlo en renta variable pura, donde hay un mínimo obligatorio invertido y es más difícil esconder un índice inadecuado.
Este fondo se mide contra el IBEX 35 Net Return. Lo de “Net Return” significa que el índice incluye los dividendos netos de impuestos, y no es un detalle menor: hay fondos que se comparan con el IBEX pelado, sin dividendos, que es echar una carrera contra alguien al que le has atado un pie. Este no. Benchmark honesto, hay que decirlo.
Pero sigue leyendo su DFI, porque la gestión se compromete a mantener con ese índice una correlación mínima del 75% y una desviación máxima del 25% anual. Por escrito, en el documento oficial. Estás pagando un 2,27% por un producto que se ata al IBEX en su propia documentación.
Alfa a diez años: -2,22.
Y los ratios de captura terminan de contarlo. Cuando el índice sube, el fondo coge el 84%. Cuando baja, se come el 95%. Ganas cuatro quintos de las alegrías y casi todos los disgustos. Eso, repetido durante una década, no se arregla con un buen año.
Su R² es 91,16, así que el 91% de lo que hace este fondo lo explica el índice al que no consigue llegar. Y su Sharpe es 0,57 contra el 0,74 del índice: menos rentabilidad por unidad de riesgo asumido.
El número
Morningstar lo publica sin que haya que calcular nada. Su gráfico va sobre diez mil euros, así que multiplícalo por diez y quédate con esto.
Cien mil euros puestos en este fondo a principios de 2016 son hoy 211.480 euros. Los mismos cien mil en su índice son 295.400.
Ochenta y tres mil novecientos veinte euros de diferencia. Casi el capital que pusiste, evaporado en una década por elegir mal la pieza del puzle.
Ni siquiera le gana a su propia categoría, que se queda en 223.950.
Y ojo, que este fondo no es un escándalo. Tres estrellas Morningstar, sin comisión de éxito, sin comisión de entrada ni de salida, gestora grande, índice honesto. Percentil 58 a diez años, o sea justo por debajo de la mediana de sus competidores.
Ese es exactamente el problema. Esto es lo normal, no la excepción.
El método ya lo tienes. ¿Quieres construir tu cartera tú mismo, con datos y sin comisiones? En el Taller K lo hacemos paso a paso, contigo.


