La brecha del comportamiento: por qué el inversor medio gana menos que sus fondos

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Semana 41 · Reto 52 Semanas

Diciembre de 2007. El DAX rondaba los 8.000 puntos.

Un futuro del DAX mueve 25 euros por punto, y entonces no existía nada más pequeño con lo que operarlo. Un solo contrato a 8.000 puntos son 200.000 euros de exposición. Si tienes 20.000 en la cuenta, estás apalancado diez a uno. Y con diez a uno, 800 puntos en contra te dejan a cero.

Ochocientos puntos. Un 10%.

Te cuento qué hizo José con eso.

Diez stops seguidos

José tenía una estrategia sistemática. Sistemática viene de sistema: estudias el pasado, buscas patrones que te den una ventaja y los ejecutas siempre igual. Se puede hacer. Hay comportamientos que se repiten en los mercados porque los humanos repetimos los mismos errores generación tras generación.

Diseñar una estrategia así es difícil.

Ejecutarla ya es otro nivel.

José participaba en un foro, al igual que yo en aquella época, y publicaba sus entradas en directo, con pantallazos de la cuenta. Ese fue el primer error, nunca te impliques personalmente en una inversión. Invertir apalancado ya te exprime bastante como para además meter tu orgullo en la operación. Querer demostrarle al mundo que sabes lo que haces ha arruinado a traders mucho mejores que José.

Largo DAX. Stop debajo. Dos horas después: ha saltado el stop.

Al día siguiente, otra vez. Largo. Stop. Ha saltado el stop.

Y el precio, después de sacarlo, subía. Siempre subía. Diez veces seguidas.

Después de la décima escribió esto:

«A la mierda el stop loss. Es un mercado muy alcista y el ruido me saca de la posición.»

Largo. Apalancado. Sin stop. En el pico de la burbuja subprime.

Lo que pasó el 21 de enero

El viernes 18 de enero de 2008 el DAX cerró en 7.314,17 puntos.

El lunes 21 se dejó un 7,16% en una sola sesión. Cerró alrededor de los 6.790. Es la séptima peor sesión de la historia del índice alemán.

¿Te acuerdas de los 800 puntos? El DAX los cruzó ese lunes por la mañana, camino de abajo, sin frenar. José llevaba veintiún días en la posición.

No hubo tiempo de pensárselo. No hubo debate interno. La cuenta simplemente dejó de existir, y José dejó de escribir en el foro el mismo día.

Y lo peor no fue enero.

El DAX había marcado su máximo histórico el 13 de julio de 2007, en 8.151,57 puntos. Tocó fondo el 6 de marzo de 2009, en 3.666,41. Un 55% menos. Veinte meses cayendo.

Quien compró en el máximo necesitaba un 122% de subida solo para volver al punto de partida.

Igual José tenía un sistema ganador. Eso no lo sabremos nunca. Lo que sí sabemos es que no fue capaz de ejecutarlo.

El pasado es un camino de rosas

Cuando miras un gráfico hacia atrás, todo tiene sentido. Los valles se ven como oportunidades de compra. Las caídas duran dos centímetros de pantalla.

El futuro no. El futuro es como la noche en Juego de Tronos: oscuro y lleno de horrores.

Y si no tienes confianza absoluta en lo que estás haciendo, tarde o temprano vas a salir corriendo. Tu dinero se quedará en manos del que tenga la cabeza más fría. Así de sencillo y así de brutal.

Hace unos meses te conté la historia de Livermore que más me gusta. El joven que presumía de acertarle a una copa de vino a cien metros con los ojos cerrados. Y el veterano que le preguntó si también acertaría con la copa apuntándole a él con un rifle.

Te la repito a propósito. Porque en diciembre de 2007 José era ese joven, y el 21 de enero de 2008 la copa le apuntaba a él.

En frío todos somos tiradores olímpicos.

El mismo Livermore dejó escrito en Recuerdos de un operador de bolsa dónde estaba de verdad el dinero: nunca fue su manera de pensar lo que le hizo ganar el dinero grande, fue su manera de quedarse sentado.

Pensar es la parte fácil. Sentarte y no tocar nada mientras tu cartera sangra, esa es la cara.

Lo que separa al que sabe del que puede

¿Qué diferencia a un excelente catedrático de medicina de un excelente neurocirujano?

No es el conocimiento. El catedrático probablemente sepa más anatomía. La diferencia aparece en el minuto cuarenta de la operación, cuando algo se sale del plan y empieza a sangrar. Ahí no sirve saber. Ahí solo sirve haber decidido antes lo que vas a hacer y hacerlo sin que te tiemble el pulso.

Invertir es igual. El día que tu cartera cae un 30%, tu conocimiento no vale nada. Vale lo que decidiste cuando estabas tranquilo.

Recibo muchos emails con la misma pregunta escrita de quince formas distintas. Que si esto ha subido mucho. Que si aquello ha caído mucho. Que si no sé si es buen momento. No sé, no sé, no sé.

Pues enhorabuena: «no sé» es la única respuesta correcta que existe sobre el futuro.

El problema no es no saber. Es no soportarlo. Y cuanto menos lo soportas, más necesitas que alguien te lo cuente: visionarios, agoreros y profetas. Hoy se llaman youtubers. Si de verdad supieran lo que va a pasar, no estarían grabando vídeos sobre el fin del mundo.

El número que lo demuestra

Esto no es filosofía de sobremesa. Está medido.

La semana pasada te dejé el dato del Mind the Gap de Morningstar en un bullet. Hoy lo abro, porque acaba de salir la edición nueva y hay una parte que va directamente contigo.

El estudio compara lo que rinde un fondo con lo que se lleva de verdad el inversor medio que lo tiene. Con la década cerrada en diciembre de 2025 y casi 23.000 fondos y ETFs analizados: los fondos rindieron un 9,9% anual y el euro medio invertido se llevó un 8,7%.

Un 1,2% al año que desaparece. No por elegir mal el producto. Por entrar y salir en el momento equivocado.

Y ahora la parte nueva. Morningstar separa los fondos por volatilidad. En los más tranquilos, el agujero es de 0,4 puntos al año. En los más movidos, supera los 2 puntos.

Cuanto más se mueve lo que compras, más cara te sale tu propia cabeza.

José tenía la versión apalancada de esa factura.

Qué hacer este lunes

Coge tu cartera y escribe en un papel, a mano, qué vas a hacer si mañana cae un 30%.

No lo pienses. Escríbelo. Con la fecha de hoy arriba.

Si lo que escribes es «aportar más», pon al lado la cantidad exacta y de qué cuenta va a salir. Si no puedes poner la cantidad, no ibas a aportar. Ibas a decir que aportarías.

Guarda el papel. Vas a necesitarlo, y el día que lo necesites no vas a estar en condiciones de escribirlo.

Eso es todo el secreto. Decidir en frío para no tener que decidir en caliente.

Esta semana en datos

  • Un 55,02%. Lo que cayó el DAX entre su máximo del 13 de julio de 2007 (8.151,57 puntos) y el suelo del 6 de marzo de 2009 (3.666,41). Volver al punto de partida exigía un +122%. Deutsche Börse, «Facts from more than 35 years of DAX»; boerse.de, histórico del índice.
  • Un 7,16% en una sola sesión. Lo que se dejó el DAX el lunes 21 de enero de 2008, desde los 7.314,17 puntos del cierre anterior. Séptima peor sesión de su historia. finanzen.net, ranking histórico de pérdidas diarias del DAX.
  • Un 40,37%. Pérdida anual del DAX en 2008, de 8.067,32 a 4.810,20 puntos. boerse.de, cierres anuales.
  • 0,4 frente a más de 2,0 puntos. El agujero anual entre lo que rinde el fondo y lo que se lleva el inversor, en los fondos menos volátiles frente a los más volátiles. El promedio del conjunto es de 1,2 puntos: 8,7% del euro medio invertido contra 9,9% de los fondos, en los diez años cerrados a 31/12/2025. Morningstar, Mind the Gap 2026.

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Pablo González Vidal

Escrito porPablo González Vidal

Exdirector de inversiones y gestor de fondos cuantitativos. Cofundador de El Proyecto K junto a Joan Tubau, donde enseña inversión indexada con método cuantitativo. Diseña las Carteras K, carteras indexadas de bajo coste disponibles a través de InbestMe.

Contenido educativo, no asesoramiento financiero personalizado. Invertir conlleva riesgo de pérdida de capital; las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros. Transparencia: el autor diseña las Carteras K, disponibles a través de InbestMe.